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Tesoros de Buenos Aires
La Basílica Nuestra Señora del Socorro

Donde hoy se alza la basílica del Socorro, en la actual esquina de Suipacha y Juncal, existía desde fines del siglo XVI una pequeña capilla denominada “de los pescadores”, a la que acudía gente humilde de la parte norte de Buenos Aires a suplicar, rezar y alguna que otra vez, escuchar la Santa Misa.

En 1750 el vecino D. Alejandro del Valle, caballero español radicado en el Río de la Plata, donó el actual terreno para edificar un templo de mayores dimensiones con la condición de que estuviese dedicado a Nuestra Señora del Socorro de la que era ferviente devoto.

Una advocación medieval

Vivía en la ciudad de Palermo, Sicilia, una madre angustiada que oraba todos los días por las travesuras de su hijo pequeño. En su desesperación llegó a pedir que el demonio se presentase y se lo llevase al infierno. Y así ocurrió. Entonces, la pobre mujer, mortificada por el arrepentimiento, rogó a la Santa Madre para que le devolviese al muchacho pronunciando las siguiente palabras: “¡Virgen Santísima, socorredme!”. Fue así que la Madre de Dios se le apareció de repente llevando en un brazo al Niño Jesús y en el otro un palo con el que había herido al demonio para arrebatarle al chiquillo . Y así fue que se lo entregó a su progenitora, no sin antes reprenderla severamente por lo que había hecho.
Al día siguiente, la Virgen Santísima se presentó al prior del convento palermitano, narrándole lo sucedido y ordenándole que levantase ahí mismo una pequeña capilla que debería llevar por título Nuestra Señora del Socorro y desde allí se debería anunciar a los fieles que nunca les faltaría ayuda si la invocaban con ese nombre.

La parroquia del norte

En 1769, con el aumento poblacional experimentado por Buenos Aires, la iglesia del Socorro, situada en los extramuros de la ciudad, fue declarada viceparroquia de la Catedral. En 1783 fue erigida en parroquia beneficiando de esa manera a los vecinos del sector que, impedidos de movilizarse los días de lluvia, se quedaban muchas veces sin escuchar Misa. Fue designado a su frente el Pbro. D. Félix Soloaga, que habría de desempeñarse hasta 1792.
Por entonces, los esposos Estanislao Rivero y Ana Basualdo, piadosos habitantes de los alrededores, adquirieron a un vendedor ambulante una hermosa imagen de Jesús Crucificado que aquel llevaba descuidadamente en su carruaje. Según parece, el dinero no les alcanzó para pagarla, razón por la cual, solicitaron ayuda al vecindario, quien se las ofreció gustoso.
La sagrada imagen fue colocada en un nicho, dentro de la humilde vivienda del matrimonio y a él comenzaron a  acudir los lugareños a implorar sus gracias.

Un milagro sorprendente

Ocurrió que cierto día un individuo sumamente afligido llegó hasta el domicilio de los Basualdo (Santa Fe y Charcas) para rezarle a la imagen del Señor que allí se veneraba. Postrado de rodillas rogó por la aparición de una importante suma de dinero que acababa de extraviar diciendo: “Señor, si me ayudas a encontrar lo que he perdido, mandaré rezar por ti una Misa”. Y así fue que, a poco de haber dejado el oratorio dio con el dinero, por lo que, lleno de gozo, regresó inmediatamente a dar las gracias. “Desde hoy te bautizo con el nombre de Señor de los Milagros”.

En 1798 se estableció la Hermandad de las Animas y María Santísima del Socorro y el 14 de septiembre de 1803, fiesta de la Exaltación de la Cruz, el Señor de los Milagros fue trasladado en procesión a la iglesia del Socorro para ser depositado en un pequeño nicho próximo al Altar Mayor especialmente preparado. El Pbro. Manuel Ochagavía, párroco desde 1797, había solicitado autorización al obispo de Buenos Aires, don Benito Lue y Riega, para trasladar la imagen después de comprobar la gran cantidad de fieles que acudía a rezar a casa de los Basualdo. 

En 1854 el Pbro. Dr. Francisco Villa, cura párroco del Socorro, emprendió las obras de un nuevo templo, demoliendo el anterior que se extendía desde las actuales puertas de acceso hasta la tercer arcada interior, alcanzando hasta lo que hoy es el crucero. Diez años después se le anexaron las dos naves laterales, cuando era titular el Pbro. D. Pedro de San Pedro y en 1865, Su Santidad el Papa Pío IX instituyó las fiestas canónicas en honor del Señor de los Milagros, a celebrarse el día de la Exaltación de la Cruz, la de Nuestra Señora del Socorro el 15 de septiembre y la del Santísimo Sacramento el 16.
En 1877, durante el ministerio del Canónigo Honorario José Apolinario de Casas, fue fundado el Apostolado de la Oración y en 1891 la Asociación del Señor de los Milagros.

Su elevación a basílica

La iglesia del Socorro fue consagrada en 1896 y dos años después, S.S. el Papa León XIII la elevó a la categoría de Basílica Menor, autorizando la instalación de las correspondientes insignias, a saberse, el Baldaquín y el Tribulario, tal como se observan en la actualidad.
Corría 1903 cuando el padre Casas procedió a coronar solemnemente al Señor de los Milagros, después de obtener la facultad del mismo Papa León XIII. La ceremonia tuvo lugar en la Catedral Metropolitana, el 13 de septiembre y finalizó con una impresionante procesión hasta la basílica del Socorro, donde la imagen fue depositada.

En 1932 falleció el padre Casas, siendo sucedido por el Pbro. Salvador Echegaray que estuvo al frente hasta 1936 cuando fue designado párroco el padre Miguel Lloveras.

En 1947 fue fundada la Pía Unión de las Hijas de María y Santa Constancia, en el 52 la Liga de Madres de Familia y en el 56 la Fraterna Ayuda Cristiana.

Otros hechos históricos

Nuestra Señora del Socorro fue escenario de importantes hechos de nuestra historia nacional. En 1847 comenzó allí el drama de Camila O’Gorman y el padre Uladislao Gutiérrez, su cura párroco, cuyo trágico desenlace todos los argentinos conocen. A ella acudía a escuchar Misa y comulgar, a fines del siglo XIX, la Venerable Sor Camila José Rolón cuyo proceso de beatificación se inició en 1975 y durante los trágicos sucesos del 16 de junio de 1955 fue atacada a balazos y su cura párroco, el padre Lloveras, conducido a prisión. Como testimonio de aquellos hechos, se conserva el impacto de un proyectil en una de las puertas de la Capilla de Hombres.

Tesoros invalorables

Nuestra Señora del Socorro es custodia de magníficos tesoros y obras de arte únicas en el mundo.
Entre las imágenes y reliquias que allí se veneran destacan las de Nuestra Señora del Socorro, San José y San Roque, las tres en el Altar Mayor; el añejo Señor de los Milagros, sobre el Sagrario, en la capilla especialmente construida para él; la Ascensión del Señor, en mármol y mosaico, en la pared derecha y la cruz de la Evangelización en la izquierda que incrementan el potencial artístico del histórico templo.

En el Altar del Calvario se encuentran Jesús Crucificado y a sus pies la Santa Madre, el apóstol San Juan, la Verónica y la Magdalena todos ellos en actitud de aflicción y oración. En el mismo sitio, al centro, sobre la vitrina del Cristo Yacente, destaca el bello cuadro de la Santa Faz.
Llaman poderosamente la atención los altares laterales, ricamente adornados; el del Sagrado Corazón junto al Inmaculado Corazón de María y el santo patrono de Buenos Aires, San Martín de Tours, en cuyo centro brilla con especial fulgor Nuestra Señora de Fátima; el de San Antonio de Padua con San Pedro a la derecha, San Luis Gonzaga a la izquierda y San Benito Abad en su centro; el del Nacimiento de Nuestro Señor; el de la Inmaculada Concepción con el Santo Cura de Ars y San Miguel Arcángel a ambos lados y el Niño Jesús de Praga en su nicho central; el de Nuestra Señora del Carmen con Santa Marta y San Cayetano y el de San Vicente de Paul con Santa Teresita del Niño Jesús, Santa Rita y Nuestra Señora de Luján en el centro. También destacan, por la finura de sus líneas y la belleza de sus expresiones, el Depositorio de la Virgen María y San José, con Santa Rosa de Lima, San Marcos y un Jesús atado a una columna en la parte media y la Sagrada Familia sobre una repisa lateral junto a las grandes columnas y la pila bautismal de mármol ónix, los frescos de los techos y el dorado a la hoja de todos sus retablos.

Reliquias preciosas

La Basílica del Socorro guarda entre sus tesoros más valiosos un relicario que contiene un trozo de la Verdadera Cruz en la que Nuestro Señor Jesucristo fue crucificado, expuesto a los fieles el día del Señor de los Milagros y los restos visibles de Santa Constancia Mártir, virgen martirizada en el año 69 durante las brutales persecuciones del emperador Nerón, reliquia de inestimable valor histórico y religioso enviada especialmente desde Roma, depositadas en una vitrina lateral.

Monumento histórico y artístico

Centro de piedad, religiosidad y arte sacro, Nuestra Señora del Socorro forma parte del patrimonio artístico e histórico de la que fuera alguna vez capital del Virreinato del Río de la Plata y ciudad cabecera del hemisferio sur americano.

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